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Olvidar el pasado y vivir el presente


Nuestra vida está formada de distintas experiencias y situaciones recogidas a lo largo de los años. Dichas experiencias pueden resultar un aprendizaje vital o un recuerdo placentero, sin embargo, nuestras vivencias pueden llegar a formar parte de un pasado doloroso. Este pasado puede suponer el recuerdo de un bache en nuestra vida, un suceso dónde nos hicieron daño o un error que cometimos y que no somos capaces de perdonarnos. A pesar de que debemos aceptar nuestros sucesos pasados, no es recomendable quedarse estancado en ellos. Para poder seguir adelante con nuestra vida, ser felices y dejar atrás malos recuerdos, es indispensable olvidar el pasado y vivir el presente.

El aquí y el ahora está lleno de oportunidades que no podemos dejar atrás por estar anclados a un pasado doloroso.

¿Se puede olvidar el pasado?

En ocasiones, podemos llegar a sentir que muchos recuerdos nos perseguirán a lo largo de nuestra vida, que no nos podemos deshacer de ellos y serán una carga continua, es importante saber que eso no es cierto. No podemos olvidar el pasado por completo, sin embargo, podemos evitar que esos recuerdos sigan haciendo mella en nuestro día a día. Luchar para que nuestros recuerdos no nos torturen no es una tarea sencilla, para seguir adelante y dejar de pensar en el pasado doloroso hay que superarlo. Para ello, habrá que hacer un ejercicio que implique aceptar las vivencias sin juzgarlas. No solamente eso, también tendremos que aprender a perdonar a aquellos que consideramos que nos hicieron daño y dejar de ser rencorosos. También podemos expresar nuestros sentimientos a otra persona de confianza, esta nos puede aportar un nuevo punto de vista de la situación y, quizás, nos ayude a tomar una mejor perspectiva del asunto.

Cómo olvidar el pasado y ser feliz

Para poder olvidar el pasado y vivir el presente habrá que seguir ciertos pasos y aprender nuevas estrategias de superación:

  1. Sostén el recuerdo: reprimir los sucesos experimentados no es una buena estrategia. De ese modo, solamente bloqueamos los sentimientos que nos genera dicho recuerdo y, si no los gestionamos correctamente, esos malos sentimientos se mantendrán en nuestro inconsciente. El primer paso para olvidar el pasado es, por extraño que parezca, recordarlo.

  2. Es importante no juzgar lo ocurrido. Poner la etiqueta de "malo" a un recuerdo, hará que lo modifiquemos y lo veamos aún peor de lo que fue realmente. Para dejarlo atrás, habrá que sostenerlo, apreciarlo, recordarlo y no juzgarlo.

  3. Perdonarnos a nosotros mismos y a los implicados en los malos recuerdos: una vez hayamos analizado con calma el pasado y veamos que, realmente, ya no hay nada que nos deba quitar el sueño, tendremos que hacer el ejercicio del perdón. Este ejercicio se basa en dejar atrás el odio hacia aquello ocurrido en el pasado, dejar de cargar con la responsabilidad de lo experimentado o, por lo contrario, dejar de cargar a los demás con dicho recuerdo. Si lo que realmente queremos es ser felices, la culpa es un lastre sin utilidad.

  4. Una vez superado el pasado, es el momento de seguir adelante. Enfocar nuestra perspectiva hacia el crecimiento personal y hacia el cuidado de nuestros seres queridos es un paso muy importante para empezar a vivir el presente.

  5. Disfruta de las buenas experiencias: una vez hayamos aprendido a vivir el presente, nos resultará algo sencillo poner el foco en las emociones positivas. Este ejercicio nos ayudará a formar un sistema de creencias e ideas optimistas y nos aportará mejores estrategias de afrontamiento para nuevos baches vitales.

Aprender a aplicar todas estas estrategias en el día a día supone un paso muy importante en nuestro camino hacia la felicidad, aprender a dejar atrás el pasado implica madurez, capacidad de superación y buenas estrategias de resiliencia.



Olvidar el pasado doloroso

El pasado puede suponer un mal trago en nuestra vida, algo que no queremos volver a experimentar pero que, sin embargo, no podemos dejar de recordar. Cuanto más doloroso es el pasado, más complicado es tratarlo. Estas vivencias pueden llegar a dejar una enorme cicatriz que modere nuestro temperamento y cambie nuestro modo de relacionarnos con los demás. Si los recuerdos nos persiguen constantemente y no podemos hacer nada para dejarlos atrás, es aconsejable acudir a un psicólogo especialista para que nos aporte herramientas y estrategias de afrontamiento. No obstante, es importante mencionar que cada persona tiene su propio proceso de crecimiento personal, cada individuo aprende a dejar atrás el pasado a su ritmo y a su modo. Tampoco es necesario fustigarnos por no ser capaces de olvidar el pasado doloroso si este tampoco está generando grandes traumas en nuestro día a día. Debemos tomarnos nuestro tiempo y desarrollar estrategias de superación a nuestro ritmo.


Aprender a vivir el presente

Una vez hemos conseguido dejar el pasado atrás, es el momento de aprender a vivir la vida bajo el foco del presente. Como ya no estamos anclados a hechos u acontecimientos pasados, podemos centrarnos en lo que nos concierne en el aquí y el ahora. Podemos proponernos pequeños objetivos a corto plazo para ir viendo como somos capaces de superarlos, este nuevo estilo de vida puede comportar una autoestima alta y el aprendizaje de estrategias de resiliencia. El futuro es incierto y el pasado algo que no podemos cambiar. Una vez aceptados estos hechos, podemos hacer nuestra vida en base a ellos, viviendo el presente, disfrutando las oportunidades que nos brinda la vida y superando los retos que la misma nos propone. No todo va a resultar sencillo, sin embargo, siempre podemos aprender de las malas experiencias.

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