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APOYO DURANTE EL DUELO

 

PREVENCIÓN DEL SUICIDIO - SEGUNDA PARTE

MAYO 2022

        En la misma línea que planteamos anteriormente, creo conveniente continuar agregando algunos mitos más que rodean al suicido, y los cuales muchas veces llevan a estigmatización y discriminación de quienes están sufriendo. Veamos algunos más:

  • El suicidio se hereda.

Aunque en una familia pudo haber habido varias muertes a causa de suicidio, en estos casos, lo que se hereda puede ser la predisposición a padecer determinado padecimiento mental en el cual el suicidio es un síntoma como, por ejemplo, depresión, trastorno afectivo bipolar y esquizofrenia. Además, lo que puede haber es una herencia cultural en estas familias: si un miembro de la misma falleció por suicidio esto puede ser visto como "modelo" y como "permiso" para otros miembros de la familia. Algo que sucede a menudo en estas familias es el no hablar del suicidio de sus miembros, por creerlo peligroso para los demás. Sin embargo, este silencio puede aumentar la relevancia subjetiva del episodio que se pretende ocultar e impide a los miembros de la familia que lo necesiten expresar y canalizar sus emociones al
respecto. A pesar de todo lo antes dicho, los padecimientos se pueden prevenir o tratar y la cultura familiar e individual siempre puede ser cuestionada y replanteada.


  • El que intenta el suicidio es un cobarde o un valiente.

Las personas que hacen un intento suicidio no son cobardes ni valientes. Son personas que sufren, y por tanto necesitan ayuda.

  • Los niños no se suicidan.

Aunque es bajo, existe un riesgo de conducta suicida en la infancia. En algunos casos a edades muy tempranas, siendo una de las principales causas las situaciones de bullying.


  • ​El suicidio no puede ser prevenido porque ocurre por impulso.

Antes de cometer un suicidio, suelen aparecer una serie de síntomas que se conocen como síndrome pre-suicidio, el cual consistente en la falta de emotividad, falta de agresividad, y la existencia de fantasías suicidas, algunas veces expresadas en forma metafórica como "me quiero ir de viaje y no volver más" y en otros casos expresadas claramente como confesión de las ideas suicidas; estos síntomas pueden ser detectados, especialmente por el cambio de comportamiento, pero en la mayoría de los casos pasan desapercibidos o solo se relacionan con el suicidio después de cometido el intento.


  • Hablar sobre el suicidio con una persona en riesgo de suicidio lo puede incitar a que lo realice.

Hablar sobre el suicidio con una persona que ya tenga pensamientos suicidas en vez de incitar, provocar o dar ideas sobre el suicidio, reduce el peligro de cometerlo y puede ser la única posibilidad que se le ofrezca al sujeto para canalizar sus emociones y analizar sus propósitos suicidas. - Acercarse a una persona en crisis suicida sin la debida preparación para ello, solo mediante el sentido común, es perjudicial y se pierde tiempo valioso para su abordaje adecuado Si el sentido común nos hace asumir una postura de atenta y paciente escucha; sin juzgar, criticar, contradecir, desvalorizar o minimizar problemas o sentimientos de la persona con ideas suicidas, ya se habrá iniciado la prevención y ganado un tiempo valioso que puede salvar una vida.

  • Solo los psiquiatras o los psicólogos pueden prevenir el suicidio.

A pesar de que sea verdad que tales profesionales se encuentran preparados para hacerlo, cualquiera interesado en ayudar a personas en esta situación de riesgo puede ser un valioso colaborador en su prevención. Podríamos decir que una crisis suicida se parece a cualquier otro caso en el que se requieran primeros auxilios. Unos pocos conocimientos básicos pero sólidos pueden salvar la vida de una persona que luego requerirá tratamiento profesional. Finalmente, podemos observar como estas y otras tantas creencias culturales, arman cierta imagen de suicidio que no hace más que dar miedo impidiendo que quienes necesitan ayuda, la reciban. Así, podemos asegurar que cualquier persona común puede hacer una diferencia en función de la prevención del suicidio. Ya sea desde la prevención primaria: transmitiendo valores y actitudes en pos de la vida, como la valoración de los vínculos y la búsqueda de propósitos y objetivos; o desde la prevención secundaria: observando a nuestros vínculos cercanos y brindándoles asistencia a quienes lo necesiten.


La Organización Mundial de la Salud señala a la discriminación como uno de los principales factores de riesgo de la conducta suicida, ya que lleva al aislamiento, resentimiento, entre otras cosas. Por todo esto, es importante que tengamos presente que todos podemos ser agentes de prevención, brindando nuestra escucha, contención, o hasta pidiendo ayuda a otros al detectar que alguien está pasando por una situación difícil. Animate a hablar, escuchar, y si no sabes cómo, pedí ayuda profesional.

Podes contar conmigo! Un gran abrazo
Ps. Brenda Willams
MP 15876