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APOYO DURANTE EL DUELO

 

PREVENCIÓN DEL SUICIDIO - PRIMERA PARTE

ABRIL 2022

        En el texto anterior hablamos sobre el duelo por suicidio, por lo que me parece imprescindible ampliar un poco más el tema, teniendo en cuenta que es una de las problemáticas más graves y de mayor complejidad en la actualidad. Es muy importante empezar a visibilizar algo que muchas veces no se cree posible: la prevención.

        Según las estadísticas oficiales del Ministerio de Salud, más de 3.300 personas mueren cada año a causa de suicidio en el país, aunque según la OMS podrían ser muchos más. Además, por cada suicidio consumado hay al menos veinte intentos con los consiguientes daños colaterales, tanto físicos como psicológicos; y por cada muerte a causa de suicidio hay decenas de personas afectadas, en muchos casos de por vida. En varios países se ha convertido en la primera causa de muerte en jóvenes entre 15 y 24 años.

        Diferentes autores sostienen que el suicidio no es un problema individual sino social y cultural. Esto quiere decir que está determinado por el contexto, las formas de relacionarnos, la discriminación, el individualismo, el consumo, las creencias. Esto nos lleva a pensar que, si se produce un cambio cultural, el suicidio puede ser evitado. Para ello, la prevención es la mejor forma de abordarlo. En este marco, me parece esencial desterrar algunas creencias, las cuales impiden en ciertas oportunidades que quienes están sufriendo reciban la ayuda adecuada.

 

  • Toda persona que se suicida es un enfermo mental.

Aproximadamente la mitad de los suicidas no tienen un padecimiento mental diagnosticado, aunque las personas que sí, tienen mayor riesgo de morir a causa de suicidio que la población en general. La estigmatización y discriminación de quienes sufren algún tipo de padecimiento mental es lo que puede llevar muchas veces también al suicidio.

  • Las personas que intentan el suicidio no desean morir, solo quieren llamar la atención.

Aunque no todas las personas que intentan el suicidio desean morir, pensar esta acción como un capricho o intento de llamar la atención es totalmente erróneo. Son personas a quienes les han fallado sus mecanismos de adaptación y no encuentran alternativas más que atentar contra su propia vida. Así, esto resulta muy peligroso, ya que lo que empieza como un intento de llamar la atención podría derivar en un suicidio efectivo.

  • Si de verdad se hubiera querido matar, lo hubiera hecho.

Toda persona con riesgo suicida se encuentra en una situación ambivalente, es decir, con deseos de morir y de vivir. Todo intento de suicidio siempre es una señal de alerta que no debe ser subestimada, a pesar de que el medio elegido pueda parecer inofensivo.

  • La persona que se quiere matar no lo dice.

De cada diez personas que se suicidan, nueve de ellas expresan claramente sus propósitos, y la otra deja entrever de algún modo sus intenciones de acabar con su vida.

  • ​La persona que lo dice no lo hace.

Toda persona que se suicida expresa con palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta lo que ocurrirá, por ello nunca se debe subestimar las señales de alerta.

  • La persona que se repone de una crisis suicida no corre peligro alguno de recaer.

Casi la mitad de las personas que atravesaron una crisis suicida y consumaron el suicidio, lo llevaron a cabo durante los tres primeros meses tras la crisis emocional, cuando todos creían que el peligro había pasado. La crisis suicida es el emergente de un proceso que se desarrolla a veces durante años. Controlar la crisis no significa suprimir el proceso, por lo que la crisis puede repetirse mientras se mantengan los causales objetivos y subjetivos que la originaron.

  • La persona que intenta el suicidio estará en ese peligro toda la vida

Si bien las personas que experimentan un intento de suicidio tienen mayor riesgo que el resto de la población, este riesgo no se perpetúa toda la vida. En la mayoría de los casos, con la adecuada atención, superada la crisis cesa el peligro.

           

        Como vemos, son muchos los mitos que rondan al suicidio, y la mayoría de ellos tienen que ver con subestimar a quien está sufriendo. La información es prevención, y puede salvar muchas vidas. El cambio cultural que se propone tiene que ver con fortalecer los lazos con los demás, aprender a escuchar y saber que todos podemos ayudar.

        Si tenés dudas, siempre lo mejor es preguntar o pedir ayuda. Hay instituciones especializadas como el Centro de atención al suicida (CAS) que brinda esta información, contención y asistencia telefónica.

Estoy a tu disposición para cualquier consulta!


Un abrazo.

Ps. Brenda Willams

MP 15876