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APOYO DURANTE EL DUELO

 

EL DUELO EN LOS NIÑOS - PARTE 2    

¿CÓMO COMUNICAR EL FALLECIMIENTO DE UN SER QUERIDO A LOS NIÑOS?

SEPTIEMBRE 2021

          En el texto anterior hablamos sobre el proceso de duelo en las infancias, y todo lo que ello implica, diferenciándolo también de las características de los duelos en los adultos. En esta oportunidad, quería hacer referencia a una de las partes más difíciles de aquellos procesos, que es sin dudas, creo, el momento de inicio. Aquel momento que tanto deseamos que no llegue, aquel en que los adultos deben comunicar la noticia a los más pequeños. ¿Cómo contarles a ellos algo tan duro, que a nosotros mismos los adultos nos derrumba?

         En primer lugar, y como ya hemos mencionado, es de vital importancia siempre hablarles con la verdad. Por supuesto que esta verdad debe estar adaptada a la capacidad cognitiva y emocional, y edad del niño. Por otro lado, no debe ser dicha de golpe, lo cual podría causar un gran (mayor) impacto. Se recomienda brindarla de forma gradual, poco a poco, atentos a las reacciones que pueden ir desplegándose. Es muy importante dar lugar a aquellas emociones, permitir su expresión, como así también de todas las dudas, comentarios u opiniones que el pequeño pueda realizar. Esto permite ir percibiendo la capacidad del niño de comprender lo que le estamos contando, como también evitar brindar demasiados detalles si el niño no los requiere. También, es necesario que la noticia sea dada lo antes posible y por una persona de confianza, en un lugar tranquilo, con mucha ternura y cariño. Además, debe darse aviso a la escuela, para que estén al tanto de la nueva situación que vivirá el alumno.

            Al dar la noticia, resulta relevante no utilizar metáforas, ya que esto podría causar confusiones. Recordemos que los niños comprenden lo que les decimos de forma literal. Así, es conveniente utilizar la palabra “muerto” en la comunicación, por más dura que parezca. De esta forma, poder contribuir con la explicación a la comprensión del concepto, teniendo en cuenta que esta idea se encuentra en construcción. Se hace necesario entonces explicitar que esto implica no volver a ver a la persona. Muchas veces los niños, debido a las explicaciones o metáforas usadas por los adultos, hacen planteos como por ejemplo “¿Mamá va a bajar un ratito para mi cumpleaños?” Como vemos, aquello genera en ellos expectativas que no van a cumplirse, llevándolos a momentos de angustia que podrían ser evitados. Explicar que la muerte es irreversible, y al ocurrir, todas las funciones del cuerpo cesan. También, que la persona ya no siente ni piensa ni nos ve, por ejemplo.

          Muchas veces sucede que los fallecimientos ocurren por alguna enfermedad, o vejez, entonces al explicar el motivo puede aparecer en el niño el miedo a que esto le ocurra a él mismo, o alguien cercano. En estos casos es oportuno utilizar en el relato el término “muy” muchas veces, para que el niño pueda diferenciar la juventud de la vejez, o los grados de enfermedad. Así, podría decirse, por ejemplo, que “la abuela murió porque era muy muy muy muy muy viejita”. Sumamos también la necesidad de explicar qué sucederá con aquella persona fallecida. Es importante destacar que, a pesar de no volverla a ver, la persona estará siempre en nuestro recuerdo y nuestro corazón, y que es allí donde seguirá siempre viva.

          También, entre las emociones que suelen aparecer, puede estar la culpa. Al no entender del todo la situación, los niños inventan sus propias teorías, pensando muchas veces que la muerte del ser querido podría haber sucedido por culpa de ellos. Situaciones de enojo o mal comportamiento, suelen ser por ejemplo los más comunes. Una buena opción entonces es explicarles que toda muerte tiene un porqué, pero que no tiene que ver con ellos. Se les debe explicar la causa real de lo sucedido, específicamente en relación a lo físico.

          Luego de la noticia, también pueden aparecer muchas inseguridades, miedos, expresados en preguntas como “¿Y papá también se va a morir?”. Esto no muestra más que el temor en relación a qué pasará con ellos, quién los cuidará. Por esta razón, es muy importante brindarles seguridad y protección, mencionando quiénes cuidarán de ellos, como también cómo continuará su vida y su rutina.

          Otro aspecto muy importante y que no debe faltar es la explicación sobre las ceremonias de despedida. A partir de los 7 u 8 años los niños pueden asistir a los funerales, siempre y cuando allí estén acompañados de un adulto que pueda contener y explicar lo que el niño requiera. Es necesario que previamente se le cuente sobre todo lo que sucederá allí, dónde estará la persona fallecida, que habrá mucha gente llorando y abrazándose, y el objetivo que tiene este evento. Esto le brindará tranquilidad, entendiendo lo que ocurra a su alrededor y sintiéndose parte de todo eso.

       

        Como todos sabemos, la muerte forma parte de la vida de todos, y estar preparados para enfrentar algunas de las situaciones que implica, si bien no nos permite evitar el dolor, sí puede ayudarnos a transitarlo diferente. Es importante así que los adultos sepan cómo acompañar estos procesos en las infancias, siendo cuidadosos y prudentes.

          Si te está resultando difícil atravesar estos momentos, recordá que siempre hay alguien que puede ayudarte a hacerlo más liviano. ¡No dudes en contactarme!

                                              

¡Un gran abrazo!

Ps. Willams Brenda

MP. 15876