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APOYO DURANTE EL DUELO

 

EL DUELO EN LOS NIÑOS - PARTE 1 AGOSTO 2021

           Las situaciones de duelo son momentos complejos y dolorosos, no solo para los adultos, sino que también para los niños. Aunque se suele pensar que no, los niños también pueden estar en duelo. Esto sucede ya que ellos perciben lo que sucede a su alrededor, son conscientes de los cambios que ocurren en la realidad con la pérdida de un ser querido y, además, debido a que la infancia implica también una sucesión de pérdidas y duelos a elaborar. En el mes de las infancias, me pareció oportuno hablar sobre este tema y derribar algunos mitos que solemos tener al respecto, pudiendo contribuir al acompañamiento de estos procesos de la mejor forma posible.

            Como adultos muchas veces creemos que los niños no entienden lo que sucede, o que si lo entienden no lo viven igual o no le dan la importancia que le dan los adultos. Pero la realidad es que ellos también necesitan transitar estos procesos, aunque con algunas características particulares y diferentes. En primer lugar, las vivencias de pérdida suelen afectar más a los niños, debido a que están aun en desarrollo. Así, son seres que están aún en construcción, al igual que sus defensas, estrategias de afrontamiento, capacidades cognitivas, etc, por lo que enfrentar estos momentos requiere de recursos externos que acompañen, debido a que los internos no son suficientes o adecuados.

            Por otro lado, una intención muy notable, y entendible en los adultos, es el querer protegerlos. Partiendo de esa intención de evitarles el sufrimiento, es que se intenta excluirlos de la situación, no contarles ni que vean nada. Pero en realidad, esto sucede más que nada por la propia angustia que le genera al adulto el no saber muy bien cómo manejar la situación (y las vivencias que él mismo experimenta en relación a lo sucedido). Los niños necesitan poder comprender, darle un significado a aquella pérdida, y ser incluidos en el duelo familiar. Así, esa exclusión puede ser vivida como un abandono o falta de comprensión o acompañamiento.Los niños necesitan recibir información sobre lo ocurrido, es muy importante hablarles siempre con la verdad. Por supuesto que esta verdad debe ser adaptada y acorde a su edad, momento evolutivo, capacidad cognitiva. Es indispensable también generar un espacio donde ellos se sientan cómodos, para poder preguntar, expresar sus emociones y sacarse todas sus dudas. De lo contrario, y de acuerdo al pensamiento mágico y egocéntrico que caracteriza esos primeros años, suelen elaborar sus propias teorías y explicaciones, pudiendo así generar más angustia y sufrimiento.

            Otra situación muy presente en relación a este intento de evitarles el dolor, es el que los adultos no compartan sus momentos de angustia o tristeza con los niños, o repriman sus emociones simulando que está todo bien. Recordemos que los mayores son los modelos a seguir de los más chicos, y quienes con sus acciones les enseñan sobre cómo afrontar la vida. Así, el mostrar que está todo bien, u ocultando lo que sienten, enseña a los niños que así también deben transitar el duelo. Que no hay que expresar lo que siente, o que si lo hace estaría mal. Entonces es muy importante que los adultos compartan estos momentos con los chicos, mostrándoles que está bien no sentirse bien a veces, sobre todo en estas situaciones, y que también hace bien compartirlo. Algo que también hay que tener muy presente es que la forma de expresarse de los niños no es la misma que los adultos, su mayor forma de expresión es el cuerpo y sus comportamientos, y no así la palabra. El juego, los dibujos, los cuentos, son sus formas naturales de expresarse, por lo que en estos momentos es importante estimularlas.

            En el mismo sentido de lo antes mencionado, una discusión presente en las situaciones de pérdida es la asistencia o no, de los niños a los funerales, creyendo a veces que esto podría ser perjudicial. Podemos afirmar que, a partir de los 6 o 7 años, el permitirles a los niños estos espacios puede ser beneficioso para ellos. Esto deviene de la misma razón ya mencionada: ellos necesitan ser incorporados al duelo familiar, permitiéndoles también situar en tiempo y espacio la realidad acontecida. Es sumamente importante para grandes y chicos poder despedirse de su ser querido, y sentirse acompañados.

            Vemos entonces cómo los niños atraviesan los mismos procesos que los adultos, aunque con algunas diferencias. Necesitan conocer la verdad, poder expresar lo que sientan, aprovechando también la oportunidad como una posibilidad de aprendizaje para poder afrontar otras situaciones en su vida. El entorno familiar resulta clave en estos momentos, que pueda contener y acompañar a los niños, para que la situación de vulnerabilidad en la que los sitúa la muerte, no perjudique su futuro desarrollo.

            A veces pueden aparecer dificultades, ya que los adultos también están en proceso de duelo. En ese caso es importante que ellos también puedan pedir ayuda, y tener su propio espacio, para poder así acompañar o que alguien más pueda hacerlo, a los más chiquitos. ¡Estoy a tu disposición para escucharte y ayudarte a afrontar estos momentos, o responder todas tus dudas!

                                                          

Un gran abrazo.

Ps. Willams Brenda

Mat. 15876