APOYO DURANTE EL DUELO

 
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EL DUELO PERINATAL O GESTACIONAL

JUNIO 2022

        Como hemos mencionado en otros textos, cada duelo tiene sus características y particularidades. En esta oportunidad, vamos a hablar de un tipo de duelo del que poco se habla, y por lo tanto poco se acompaña. Un duelo invisibilizado y silenciado, pero que puede dejar profundas huellas en la vida de quienes lo viven.
        El duelo perinatal es aquel que se produce tras la pérdida de un bebé durante el embarazo, o en los momentos previos o posteriores al parto. Según algunos autores, este tipo de duelo resulta muy particular debido a varias características que lo diferencian. En primer lugar, es un duelo que suele vivirse en soledad, ya que muchas veces no se le da mayor relevancia por parte de los familiares o allegados, lo que hace que quede invisibilizado o desautorizado.

        Cuesta mucho a veces entender que a pesar de que aquel niño o niña no haya nacido o haya vivido solo minutos, esos padres le han ido construyendo un lugar en sus vidas, en su corazón, lo cual le da la plena identidad de un hijo. 

        Los allegados suelen evitar hablar del tema o dirigir frases como “ya vendrá el próximo”, “son jóvenes”, “la vida sigue” cuestionando y minimizando así el dolor, no dejando espacio para reconocer el duelo y vivir este proceso de forma consciente.
Por otro lado, su proximidad entre el nacimiento y la muerte, hace que se vivan ambos extremos de la vida, dos momentos vitales antagónicos. Así, el momento vital de quienes lo transitan también es característico, ya que suelen ser padres muy jóvenes, o primerizos, con grandes ilusiones y proyectos.
         Es importante destacar, que son muchas las emociones por las que los padres atraviesan:  tristeza, culpa, desgano, enojo. Además, pueden aparecer síntomas como dificultad para dormir, escaso apetito, confusión, falta de concentración, sueños repetitivos con el bebé perdido, estado de shock. Muchas madres también refieren sensación de escuchar el llanto del bebé o movimientos dentro de la panza. Todo esto nos permite afirmar que son múltiples las pérdidas sufridas por los padres. Además de la del bebé, el momento de convertirse en padre o madre, el rol que suponían iban a cumplir, la nueva composición familiar, una etapa de la vida, recuerdos, aspectos de sí mismos, etc.

        En conclusión, se produce la pérdida de un proyecto de vida y una ilusión. Todo ello reviste además una gran dificultad de procesar, ya que no existen rituales concretos que permitan elaborar y construir la pérdida, o compartir ese momento con los seres queridos.      

        Recordemos lo dicho en el texto “Los rituales de despedida” (), que los rituales o ceremonias cumplen una función muy importante en la elaboración de un duelo, al permitir encontrarse con la certeza de lo ocurrido. Son estrategias simbólicas que llevan a la paulatina comprensión de la situación, abriendo la posibilidad de dar inicio al duelo, como así también estrechar lazos con los seres queridos.
         Podría decirse que el duelo perinatal es un duelo olvidado, no solo por el dolor que no se reconoce como tal, sino también porque al pensar en la pareja, suele pensarse siempre del sufrimiento de la madre, olvidando al padre.                 

         Recordemos que si lo que se pierde es un proyecto común, familiar, ambos deben estar incluidos en el duelo, dando lugar a que ambos vivan el proceso acompañados para poder asimilar la pérdida. Ambos necesitan esa contención y acompañamiento por parte de su red de apoyo, sin importar además el tiempo transcurrido de embarazo. El dolor no dependerá del tiempo, sino del lugar simbólico del bebé en la vida de los progenitores.
Con todo lo antes dicho, mi intención es poder remarcar la importancia de este duelo, al igual que cualquier otro. Tiene síntomas similares, emociones, vivencias y el dolor de la pérdida de un ser querido o deseado. Por eso, es necesario validar el dolor de otro y reconocer la pérdida, brindando una escucha activa, respetando la privacidad, el espacio y la necesidad de comunicación o no de los progenitores.

        No debemos subestimar el dolor, ningún duelo es más importante que otro. El duelo perinatal puede traer dificultades en la vida de los progenitores y la familia, aunque en su mayoría se logra superar y continuar con la vida, recuperando la capacidad de disfrute.
        Si vos o algún familiar está transitando una situación similar, acompañá, escuchá sin juzgar y ayudá a buscar ayuda profesional si es necesario. Como siempre, ¡podes contar conmigo!


Un gran abrazo
Ps. Brenda Willams.
MP 15876