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APOYO DURANTE EL DUELO

 

EL ADIÓS A UNA PAREJA

ENERO 2022

          La pérdida de una pareja puede ser un momento muy difícil de abordar y transitar. Los fuertes lazos de amor que los unen, los tantos momentos compartidos, la intimidad, los proyectos, la familia que quizás se ha formado… Cuando uno de los miembros de la misma se va, aparece un gran vacío que, en aquel primer momento, parecería imposible de llenar. Los espacios que compartían, visitaban, el silencio en la casa que ensordece, y un corazón que no encuentra rumbo. El mundo cambia radicalmente para quien vive la pérdida: no solo tiene que realizar el duelo vincular, sino también reconstruir su propia vida, aprender a transitarla solo/a.

          En el primer momento puede aparecer un torbellino de emociones. La tristeza, nostalgia y la soledad suelen predominar, aunque puede aparecer también la culpa, por ejemplo, llamada también “culpa del sobreviviente”, por ser quien haya permanecido en este mundo. O el enojo, con el otro por dejarlo, o consigo mismo por no haber podido evitarlo. Pero si hay una emoción que marca esta circunstancia, es el miedo. Es inevitable que aparezcan miles de preguntas sobre cómo continuar, si se va a poder solo con los hijos, o con uno mismo. Cómo organizar las cuentas, como sostenerse económicamente, cómo sostener la vida, si el otro era quien me sostenía. Son muchísimos los temores, pensamientos, y a veces se hace difícil poder clarificar. No te presiones, no todo tiene que resolverse de inmediato, pero me gustaría dejarte algunas recomendaciones que podrían ayudarte.

            Mantener tus rutinas básicas es primordial para evitar el encierro o quedarte en tu cama. Mantener actividades como las comidas, por ejemplo, te ayudará a tener energía y mantenerte saludable. Hacer ejercicio físico es otra opción, ya que el mismo ayuda también a liberar muchas hormonas que contribuyen en tu estado de ánimo. Dormir lo suficiente también ayudará a tener más energías y vivir los días diferentes. No es aconsejable el consumo de alcohol ni ninguna otra droga, puede ser muy peligroso querer “olvidarse” de la pérdida de esta forma. Recordá que, al irse el efecto, el dolor seguirá estando.

            Pedir ayuda si lo necesitas, ya sea para organizarte o para no quedarte solo/a. Seguramente algún miembro de tu familia o amigos puedan acompañarte en los primeros días, donde la soledad en la casa se siente muy fuerte. En tu casa podés cambiar muebles de lugar, cambiar decoración. Esto quizás te ayude a tener tu atención puesta en otra cosa.

            Tomate tu tiempo para organizar papeles, cosas a pagar, deudas, etc. Quizás quien ya no está se ocupaba de esto, y es importante que te organices para que nada quede pendiente.

            Habla de tu pérdida, de lo que sentís, compartí recuerdos con tus seres queridos. Ponerle palabras a lo que nos pasa siempre resultará positivo y sanador. Escribí todo lo que estés viviendo.

            Busca grupos de apoyo en comunidades religiosas, centros de cuidados paliativos, hospitales, etc. Estar con personas que están viviendo situaciones similares o que ya las hayan vivido, te puede ayudar a sentirte comprendido. Organizá actividades, quizá la mejor opción no sea en parejas, pero sí con grupos. Hace cosas que te gusten.

            Adoptá una mascota. Los animalitos son muy buenas compañías. También son seres que necesitarán de tu atención y cuidado, por lo que también te mantendrá ocupado/a y activo/a.

            Si tenés hijos/as, recordá que ellos también están en duelo, por lo que es bueno que cada uno tenga sus espacios, sus tiempos, como así también momentos juntos. Una situación así, puede ser una buena razón para fortalecer la familia.

            Plantearnos una nueva forma de vida no es fácil, más aún cuando el dolor y la ausencia de un ser querido están presentes. La pareja es con quien planificamos la vida, por lo que cuando falta, no sólo se va esa persona, sino que también con ella los proyectos, los sueños, una partecita de nosotros mismos. El tiempo que nos lleve este proceso no tiene un tiempo estipulado y para cada uno puede ser diferente. Aprender a estar solo no es tarea liviana y puede resultar imposible imaginarlo en principio. Pero debemos darnos tiempo para reacomodar todas nuestras partecitas, y poder volver a construir todo eso que se derrumbó. Para reencontrarte con vos mismo y volver a proyectar. Luego de todo este trabajo, te aseguro que vas a poder volver a soñar. Quizás con otros, quizás con vos. Esto dependerá también del tipo de vínculo que hayas tenido. Deja que la vida te sorprenda! Y si sentís que se hace muy pesado, siempre pedí ayuda. La terapia no siempre es necesaria, pero puede ser una buena opción para algunos/as.

Estoy a tu disposición si lo necesitás.

Un gran abrazo.

Ps. Brenda Willams

MP 15876